martes, 4 de enero de 2011

Mensaje Lunes 3 de Enero

Visión para la Provisión
Salmos 29.11: Jehová dará poder a su pueblo;  Jehová bendecirá a su pueblo con paz.
Salmos 84.7: Irán de poder en poder;  La NVI dice: Según avanzan los peregrinos,  cobran más fuerzas…
Ayer hablábamos de tres poderes que Dios quiere derramar sobre su pueblo:
1.      El poder de la Palabra Revelada: El poder que trae la sabiduría y la inteligencia que viene de Dios.
2.      El poder para hacer riquezas: Poder para vivir en libertad financiera.
3.      El poder del carácter: El poder para vivir una vida de testimonio y dejar la mejor herencia que podemos dejar que es mayor que las cosas materiales y es lo que la Biblia llama tener un “buen nombre”.
Quiero continuar con esta línea de pensamiento… Ayer sólo mencionamos esta historia, hoy quiero que la leamos a manera de introducción.
2 Reyes 6.1-7: Un día, los miembros de la comunidad de los profetas le dijeron a Eliseo: Como puede ver, el lugar donde ahora vivimos con usted nos resulta pequeño. Es mejor que vayamos al Jordán. Allí podremos conseguir madera y construir  un albergue. Bien, vayan respondió Eliseo. Pero uno de ellos le pidió: Acompañe usted, por favor, a sus servidores.  Eliseo consintió en acompañarlos, y cuando llegaron al Jordán empezaron a cortar árboles. De pronto, al cortar un tronco, a uno de los profetas se le zafó el hacha y se le cayó al río. ¡Ay, maestro! gritó. ¡Esa hacha no era mía! ¿Dónde cayó? preguntó el hombre de Dios. Cuando se le indicó el lugar, Eliseo cortó un palo y, echándolo allí, hizo que el hacha saliera a flote. Sácala ordenó Eliseo. Así que el hombre extendió el brazo y la sacó.
Todo comienza con una visión, con un proyecto, con un sueño, con un plan.
Dios es un Dios de PROVISIÓN. Pero para que haya provisión primero debe haber una VISIÓN.
Esta historia comienza con un plan, con un proyecto, con una visión: “Queremos ir al Jordán, y desde allí traer madera para construir un lugar mucho más amplio y cómodo donde podamos vivir y desarrollar nuestra actividad.”
Si en este nuevo año vos querés ver milagros, querés experimentar el poder de Dios, querés ver la provisión de Dios sobre tu vida: TENES QUE TENER UN PLAN, UN PROYECTO A DESARROLLAR, UNA VISIÓN POR ALCANZAR.
LUEGO uno puede comenzar a orar por el proyecto. Eso es lo que hicieron estos profetas. Fueron y le hablaron de su plan a Eliseo que es figura de Cristo.
El Señor está esperando que vos le cuentes acerca de lo que quieres alcanzar y lograr en este año o en los próximos 5 o 10 años. Es más, Él quiere acompañarte en el camino a la realización de tu sueño.
PREGUNTA: ¿Y si no tengo un sueño, un proyecto, un plan? Dios quiere ayudarte a que lo tengas.
2 Reyes 4.1-7: La viuda de un miembro de la comunidad de los profetas le suplicó a Eliseo: Mi esposo,  su servidor, ha muerto, y usted sabe que él era fiel al Señor.  Ahora resulta que el hombre con quien estamos endeudados ha venido para llevarse a mis dos hijos como esclavos. ¿Y qué puedo hacer por ti? le preguntó Eliseo. Dime, ¿qué tienes en casa? Su servidora no tiene nada en casa le respondió, excepto un poco de aceite. Eliseo le ordenó: Sal y pide a tus vecinos que te presten sus vasijas; consigue todas las que puedas. Luego entra en la casa con tus hijos y cierra la puerta. Echa aceite en todas las vasijas y, a medida que las llenes, ponlas aparte. En seguida la mujer dejó a Eliseo y se fue. Luego se encerró con sus hijos y empezó a llenar las vasijas que ellos le pasaban. Cuando ya todas estuvieron llenas, ella le pidió a uno de sus hijos que le pasara otra más, y él respondió: "Ya no hay."  En ese momento se acabó el aceite. La mujer fue y se lo contó al hombre de Dios, quien le mandó: "Ahora ve a vender el aceite, y paga tus deudas. Con el dinero que te sobre, podrán vivir tú y tus hijos."
Esta mujer no tenía una visión, TENIA UN GRAN PROBLEMA QUE RESOLVER.
Hay gente que no puede soñar, que no puede proyectarse porque lo que tienen es un gran problema no resuelto. Un problema que arrastran del pasado…
Pero notemos que aún para resolver los problemas y los pendientes del pasado necesitamos VISIÓN.
El esposo de esta mujer pudo haber sido un buen profeta, un buen cristiano pero bastante imprudente a la hora de administrar sus recursos. Vivió endeudado y cuando murió le dejó este tremendo problema a su mujer y también a sus hijos que corrían el riesgo de vivir como esclavos el resto de sus vidas producto de la deuda de su padre.
Note lo que le preguntó el profeta a esta mujer: ¿Y qué puedo hacer por ti? le preguntó Eliseo. Dime, ¿qué tienes en casa? 
Dios siempre comienza a obrar por lo que tienes. El principio es al que tiene se le dará y tendrá más.
La respuesta de la mujer fue: Su servidora no tiene nada en casa le respondió,  excepto un poco de aceite.
Y desde allí el profeta Eliseo diseñó un plan: …pide a tus vecinos que te presten sus vasijas;  consigue todas las que puedas. Luego entra en la casa con tus hijos y cierra la puerta.  Echa aceite en todas las vasijas y,  a medida que las llenes,  ponlas aparte.
El profeta le dio un plan de acción… Ahora, a ese plan ellos tuvieron que agregarle fe. El texto no dice cuántas vasijas consiguieron, pero el número de vasijas que reunieron fue un indicio de su fe. La provisión de Dios fue tan grande como su fe y disposición a obedecer. Tengamos cuidado de no limitar las bendiciones de Dios por falta de fe y de obediencia.
Dios es capaz de proveer mucho más allá de lo que vos esperás. Los límites los ponés vos.
Efesios 3.20 dice que Dios es poderoso para hacer muchísimo más que todo lo que podamos imaginarnos, soñar o pedir. Dios siempre va más allá.
Es por eso que el final de esta historia es asombroso, porque no sólo fue el milagro de que el aceite se multiplicó, sino que el resultado fue que con la venta del aceite no sólo canceló las deudas sino que le quedó un negocio para seguir viviendo ella y sus hijos: "Ahora ve a vender el aceite,  y paga tus deudas. Con el dinero que te sobre,  podrán vivir tú y tus hijos."
Note el orden: Primero paga tus deudas, luego, lo que sobre es para vos y tus hijos. Primero: cancela todos los pendientes… Cerrá tu pasado… Luego podrás proyectarte hacia adelante.
Dios quiere ungirte con poder de lo alto… pero necesitas primero tener una VISIÓN, UN PLAN, UN SUEÑO… Visión para la Provisión. Y cuando hay visión hay provisión más allá de los límites.
Un detalle más: Esa VISIÓN tenés que escribirla.
Habacuc 2.2-3 NVI: Y el Señor me respondió: "Escribe la visión, y haz que resalte claramente en las tablillas, para que pueda leerse de corrido. Pues la visión se realizará en el tiempo señalado; marcha hacia su cumplimiento, y no dejará de cumplirse. Aunque parezca tardar, espérala; porque sin falta vendrá.
Yo creo que en este 2011 Dios nos va a sorprender. Dios va a obrar más allá de lo que pedimos, proyectamos y soñamos alcanzar. Estoy creyendo que Dios hará grandes cosas por nosotros, visibles y extraordinarias.
Le cuento algo… al finalizar el año 2009 hicimos un retiro de tres días el equipo pastoral junto con los supervisores. En este retiro proyectamos el crecimiento del año que pasó y escribimos la visión de trabajo. En ese plan de crecimiento que proyectamos para el 2010 estaban las siguientes metas:
ü  Ganar, consolidar, discipular y bautizar no menos de 113 personas. El dato real es que ganamos 152 personas.  La meta de crecimiento era el 20 % y alcanzamos el 27 %.
ü  Terminar el 2010 con 56 Grupos Bíblicos. Terminamos con 60 GB un porcentaje de crecimiento del 28%.
ü  Congregar fielmente 540 personas en los Grupos Bíblicos al terminar el 2010… Terminamos congregando 671 personas… Un porcentaje de crecimiento del 49%...
Y esto que tiene que ver con la proyección de trabajo que como iglesia hacemos cada año, también es aplicable a la vida personal y familiar.
¿Cuáles son tus metas en este año? ¿Qué querés alcanzar y lograr?
Escríbelo… Comenzá a orar por eso… Determiná trabajar con fe creyendo que Dios hará su parte.
VISIÓN PARA LA PROVISIÓN.

Mensaje Domingo 2 de Enero

Dios da poder a su pueblo y lo bendice con paz…

Salmos 29.11: Jehová dará poder a su pueblo;  Jehová bendecirá a su pueblo con paz.
Salmos 84.4-7: Bienaventurados los que habitan en tu casa; Perpetuamente te alabarán. Bienaventurado el hombre que tiene en ti sus fuerzas, en cuyo corazón están tus caminos. Atravesando el valle de lágrimas lo cambian en fuente, cuando la lluvia llena los estanques. Irán de poder en poder; verán a Dios en Sion.
La NVI dice: Según avanzan los peregrinos,  cobran más fuerzas…
1 Corintios 4.20 NVI: Porque el reino de Dios no es cuestión de palabras sino de poder.
Generalmente cuando hablamos del poder que Dios quiere derramar sobre su pueblo hablamos del poder del Espíritu Santo y citamos Hechos 1.8. Y yo creo en el poder del Espíritu Santo. Es un poder que nos capacita para dar testimonio de Cristo, para predicar, para orar por los enfermos, para extender el Reino de Dios…
Pero no podemos limitar el poder que Dios quiere dar a su pueblo al poder del Espíritu Santo en nuestra tarea evangelística. Dios quiere llevarnos más allá y es por eso que hoy quiero hablar de TRES PODERES (aparte del poder del Espíritu Santo) que Dios quiere dar a su pueblo.
3 Poderes que Dios da a su pueblo

1.     El Poder de La Palabra Revelada
Cuando hablo del poder de la Palabra Revelada, no estoy hablando simplemente de conocer la Biblia o estar informados con respecto a lo que Dios ha dicho, sino que estoy hablando de cuando la Palabra de Dios cobra vida dentro tuyo. Es allí donde se activa el poder de Dios que produce cambios y transformaciones profundas en tu vida. Es cuando las verdades de Dios se encarnan en tu corazón.
Es cuando dentro de ti nace el deseo de adquirir sabiduría y conocimiento de Dios para tu vida.
Proverbios 2.1-11 NVI: Hijo mío, si haces tuyas mis palabras y atesoras mis mandamientos; si tu oído inclinas hacia la sabiduría y de corazón te entregas a la inteligencia; si llamas a la inteligencia y pides discernimiento; si la buscas como a la plata, como a un tesoro escondido, entonces comprenderás el temor del Señor y hallarás el conocimiento de Dios. Porque el Señor da la sabiduría; conocimiento y ciencia brotan de sus labios. Él reserva su ayuda para la gente íntegra y protege a los de conducta intachable. Él cuida el sendero de los justos y protege el camino de sus fieles. Entonces comprenderás la justicia y el derecho, la equidad y todo buen camino; la sabiduría vendrá a tu corazón, y el conocimiento te endulzará la vida. La discreción te cuidará, la inteligencia te protegerá.
El poder de la Palabra Revelada es tener la sabiduría de Dios gobernando nuestra vida.
¿Cuántos quieren sabiduría de Dios?
La sabiduría de Dios viene de dos maneras:
(1)   Es un regalo de Dios: Porque el Señor da la sabiduría…
(2)  Es una búsqueda activa: …si tu oído inclinas hacia la sabiduría y de corazón te entregas a la inteligencia; si llamas a la inteligencia y pides discernimiento; si la buscas como a la plata, como a un tesoro escondido…
La sabiduría de Dios te hace vivir en el poder de Dios.
Proverbios 3.13-17 NVI: Dichoso el que halla sabiduría, el que adquiere inteligencia. Porque ella es de más provecho que la plata y rinde más ganancias que el oro. Es más valiosa que las piedras preciosas: ¡ni lo más deseable se le puede comparar! Con la mano derecha ofrece larga vida; con la izquierda, honor y riquezas. Sus caminos son placenteros y en sus senderos hay paz.
Proverbios 4.6-8 NVI: Adquiere sabiduría, adquiere inteligencia; no olvides mis palabras ni te apartes de ellas. No abandones nunca a la sabiduría, y ella te protegerá; ámala, y ella te cuidará. La sabiduría es lo primero. ¡Adquiere sabiduría!  Por sobre todas las cosas,  adquiere discernimiento. Estima a la sabiduría, y ella te exaltará; abrázala, y ella te honrará;
El rey David en el Salmo 27 decía que una cosa demandaba al Señor, que le permita estar todos los días en su casa para contemplar su hermosura y para inquirir en su templo. La palabra inquirir habla de procurar conocer, de escudriñar, de preguntar, de informarse, de consultar, de buscar sabiduría. Y en el salmo 84 decía que prefería un día en la casa de Dios que mil días fuera de ella.
Note este detalle:
ü  Un día tiene 24 horas.
ü  ¿Cuántas horas son 1.000 días? 24.000 horas.
ü  Entonces: 2 horas en la presencia de Dios adquiriendo sabiduría y revelación de la Palabra son mejor vividos que 2.000 horas que equivalen a 83 días sin buscar de Dios.
ü  Por otro lado 2 horas invertidas en Dios nos hacen avanzar y crecer lo que a otros le llevaría 83 días. Es por eso que aquel que tiene el poder de la sabiduría de Dios avanza en la vida más rápido que aquel que no la tiene. Puede alcanzar en 1 día lo que a otros le llevaría 1.000 días. Puede tener en dos horas lo que a otros le llevaría 83 días. Porque va de poder en poder, conforme avanzan los días tiene más fuerza.
2.     El Poder de hacer riquezas
Deuteronomio 8.17-18 NVI: No se te ocurra pensar: Esta riqueza es fruto de mi poder y de la fuerza de mis manos.  Recuerda al Señor tu Dios, porque es él quien te da el poder para producir esa riqueza;
Poder de Dios para prosperar. Es un don que Dios da. ¿Cuántos quieren recibirlo? Yo lo quiero. Todo lo que venga de Dios yo lo quiero. Yo quiero ir de poder en poder como dice el Salmo 84.7.
El problema de muchos cristianos es que han aprendido mal la Palabra. Es que muchas veces en las iglesias cristianas se ha visto a la pobreza como una virtud.
Salmos 107.41: Levanta de la miseria al pobre…  NVI: Pero a los necesitados los saca de su miseria…
Salmos 113.7-8 TLA: A la gente pobre y humilde la saca de la miseria, y le da un sitio de honor entre la gente importante.
Por otro lado miremos este texto:
Deuteronomio 15.6-7 LBLA: Pues el SEÑOR tu Dios te bendecirá como te ha prometido, y tú prestarás a muchas naciones, pero tú no tomarás prestado; y tendrás dominio sobre muchas naciones, pero ellas no tendrán dominio sobre ti.  Si hay un menesteroso contigo, uno de tus hermanos, en cualquiera de tus ciudades en la tierra que el SEÑOR tu Dios te da, no endurecerás tu corazón, ni cerrarás tu mano a tu hermano pobre, sino que le abrirás libremente tu mano, y con generosidad le prestarás lo que le haga falta para cubrir sus necesidades.
Para poder dar primero tengo que tener. Puedo dar en la medida que he recibido. Sólo puede prestar al pobre aquel que tiene sus necesidades cubiertas. El plan de Dios es que vivamos en libertad financiera para poder ayudar y bendecir a otros.
Por otro lado: El pobre no vive en libertad. Constantemente depende de otros. Generalmente vive endeudado porque vive a cuenta de los favores que le dan los demás.
Romanos 13.7-8 NVI: Paguen a cada uno lo que le corresponda: si deben impuestos, paguen los impuestos;  si deben contribuciones,  paguen las contribuciones;  al que deban respeto,  muéstrenle respeto; al que deban honor,  ríndanle honor. No tengan deudas pendientes con nadie
Dios quiere prosperarte económicamente para que prestes y no pidas prestado, para que no le debas a nadie nada, para que vivas en completa libertad.
En la Biblia encontramos una historia donde los hijos de los profetas tuvieron un proyecto de construcción y fueron con el profeta Eliseo al monte a traer madera. Mientras estaban trabajando vino uno con un problema, se le cayó el hierro del hacha en el río, y se lamenta porque era prestada. El profeta Eliseo toma el palo, lo pone en el agua y el hierro del hacha flotó. Escucha esto: Dios quiere hacer milagros económicos en tu vida pero necesitas tres cosas:
(1)   Un proyecto, un sueño, una visión, un plan, deseos de superación…
(2)   Buena disposición para trabajar duro…
(3)   Determinar devolver lo que no es tuyo, pagar tus deudas, restituir lo prestado…
Dios va a hacer el milagro, lo imposible, pero vos tenés que hacer tu parte.
¿A cuántos se les ha hundido el hacha? Dios va a hacer un milagro.
El diablo pudo haberte tocado el hacha, pero no tiene poder para retenerla. El diablo pudo haberte tocado con la pobreza, pero no tiene poder para retenerte allí. Dios va a hacer milagros en tu vida. Te vas a levantar con el poder que Dios da para comenzar a prosperar… enfócate en tu proyecto, en tu sueño, trabaja duro, determina salir de las deudas y Dios hará el milagro.
3.     El Poder del carácter
Cuando hablamos del poder del carácter estamos hablando del poder de aquel que tiene ciertas características como la integridad, el buen nombre, la lealtad o fidelidad, la persistencia.
Integridad
Proverbios 22.1: De más estima es el buen nombre que las muchas riquezas, y la buena fama más que la plata y el oro.
El cristiano que desarrolla el poder del carácter sabe poner las cosas en su debido lugar. Por un lado quiere prosperar pero no a cualquier costo.
Entiende que de mayor valor es tener un buen nombre que muchas riquezas. Es mejor dejar como herencia un buen testimonio que riquezas con vergüenza.
José manifestó poder de carácter cuando la esposa de su jefe quiso acostarse con él y él no cedió ante la tentación. Posiblemente si accedía iba a ser favorecido, pero José retuvo su integridad. Primero tuvo que sufrir sus convicciones pero luego tuvo su recompensa.
Tristemente hay muchos cristianos que fallan en este aspecto. Por no saber esperar los tiempos de Dios sacrifican sus convicciones y caen en la trampa del diablo.
La Biblia dice de Job que él retuvo su integridad. En primer lugar su integridad permitió que Dios derramara bendición sobre su vida en abundancia. Pero cuando Satanás se levantó contra él al punto de quitarle todo, Job se mantuvo fiel y leal a Dios.
Job 2.9-10: Entonces le dijo su mujer: ¿Aún retienes tu integridad?  Maldice a Dios,  y muérete. Y él le dijo: Como suele hablar cualquiera de las mujeres fatuas, has hablado. ¿Qué? ¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no lo recibiremos?  En todo esto no pecó Job con sus labios.
Posiblemente es más fácil ser íntegro en tiempos de bendición y abundancia que en tiempos de prueba. Pero Job mantuvo su lealtad a Dios aún en los momentos más duros de su vida.
El poder del carácter.
Lealtad
Ser leales a Dios, a nuestras convicciones basadas en la Palabra de Dios. Ser leales a nuestra familia. Saber honrar a nuestros padres. Ser leales a nuestros hermanos en la fe.
Ser leal es mantener mi fidelidad en las buenas y en las malas.
Persistencia
Gálatas 6.9: No nos cansemos de hacer el bien,  porque a su debido tiempo cosecharemos si no nos damos por vencidos.
3 Poderes que Dios da a su pueblo:
Poder de la Palabra Revelada. Poder para hacer riquezas. Poder del Carácter.
Salmos 29.11: Jehová dará poder a su pueblo;  Jehová bendecirá a su pueblo con paz.

lunes, 13 de septiembre de 2010

Mensaje Clínica del Alma: Jabes

1 Crónicas 4.9-10: “Y Jabes fue más ilustre que sus hermanos, al cual su madre llamó Jabes, diciendo: Por cuanto lo di a luz en dolor. E invocó Jabes al Dios de Israel, diciendo: ¡Oh, si me dieras bendición, y ensancharas mi territorio, y si tu mano estuviera conmigo, y me libraras de mal, para que no me dañe! Y le otorgó Dios lo que pidió.”

En la antigüedad, en el pueblo de Israel, le otorgaban mucha importancia al nombre que los padres les daban a sus hijos. Los nombres determinaban lo que ese hijo desarrollaría o alcanzaría en la vida. Eran como nombres proféticos que expresaban los sueños y anhelos de los padres hacia los hijos. Escoger un buen nombre era como soltar una bendición sobre el hijo que nacía.

Lo que muchas veces también pasaba era que los padres en lugar de bendecir a un hijo con un buen nombre, lo maldecían. En lugar de liberarlos, los ataban. Era como que sus padres proyectaban sobre sus hijos sus frustraciones.

Antes de hablar de la historia del relato que leímos, permítanme mencionar algunos casos de lo que estamos hablando:

 Raquel le puso a su último hijo “Benoni” que quiere decir “hijo de mi lamento, hijo de mi tristeza”. Luego Jacob su esposo le cambia el nombre y le pone “Benjamín” que significa “hijo de la mano derecha”.

 Noemí tuvo dos hijos varones. A uno lo llamó “Mahlón” que quiere decir “enfermo”. Y al segundo “Quelión” que se traduce como “desfallecimiento” (débil, lánguido).

 Jonatán le puso por nombre a su hijo “Mefi-Boset” que significa “el avergonzado”.

 Hubo un hombre en la historia de Israel que sus padres le pusieron por nombre “Nabal” que significa “insensato” traducido a nuestro lenguaje sería “estúpido”. Este era un hombre que llegó a ser muy rico y se casó con una mujer muy inteligente que le salvó la vida. Nabal había actuado neciamente con David y el ejército de David venía para vengarse. Su esposa intercedió y Nabal se salvó.

 Y en el texto que leímos al principio vemos cómo esta madre le pone por nombre a su hijo “Jabes” que significa “dolor o aflicción”. La madre de Jabes nos recuerda a esas personas (masoquistas) que les pasa algo en la vida y parece que no quieren olvidarse nunca más y aunque hayan pasado veinte años ellos lo siguen viviendo como el primer día. Esta mujer hizo una proyección sobre el hijo de su propio dolor.

Nombres que atan, que marcan una vida para mal.

Quizá nosotros no le ponemos nombres semejantes a nuestros hijos, pero le ponemos rótulos similares. Cuántos padres en lugar de llamarlos por su nombre le llaman con descalificativos como “tonto, estúpido, inservible, me das vergüenza, bueno para nada, bestia, burro, infeliz, idiota, tonto, pavo…”.

Por otro lado más allá de todo esto, cuántas personas viven atadas a la tristeza, a la enfermedad, a la debilidad, a la vergüenza, a la insensatez, o al dolor. Y no saben cómo liberarse. Es como una marca, un estigma que no pueden sacárselo de encima.

Pero hoy vamos a ver cómo podemos liberarnos, cómo podemos sanarnos, cómo podemos experimentar un quiebre en el tiempo.

Jabes creció atado al dolor, al sufrimiento. Esa era la atmósfera espiritual en la que vivió, no sólo él sino también sus hermanos.

La primera pregunta que quiero que nos hagamos es: ¿Qué cosas nos atan al dolor? Permítanme mencionar dos:

Nuestras imperfecciones

Todos nosotros tenemos en nuestra historia de vida fracasos, equivocaciones, caídas, pecados que hemos cometido. Y esto produce en nosotros mucho dolor causado por la culpa que luego cargamos.

David decía: “Mi culpa pesa sobre mi cabeza como una enorme carga. A causa de mis errores, sufro ahora de dolores insoportables. Me la paso retorciéndome de dolor y vivo lamentándome.” (Salmo 38.4-6 PDT)

¿Cuánta gente vive de esta manera? Atados al dolor producido por un error o por una serie de errores que cometieron en la vida. Se preguntan: ¿Cómo fui capaz de caer en esto? Y piensan que como castigo tienen que cargar toda su vida con el peso de la culpa por lo que hicieron.

Pero quiero decirte algo en este día: En Dios hay perdón y liberación de tu culpa.

El rey David lo experimentó. Notemos lo que dijo: “Cuando yo no quería confesar mis culpas, me debilitaba cada día más… Entonces, Señor, decidí confesarte todos mis pecados; no escondí ninguna de mis culpas. Decidí confesarte mis errores, Señor, y tú perdonaste todas mis culpas.” (Salmo 32.3, 5 PDT)

Proverbios 28.13: “Quien encubre su pecado jamás prospera; quien lo confiesa y lo deja, halla el perdón.”

La verdad más básica del cristianismo es que Jesús en la cruz del calvario ya pagó el precio por el perdón de todos nuestros pecados y que si alguien viene a él con arrepentimiento y confesión, Dios perdonará sus pecados y quitará toda su maldad.

Su perdón no está basado en lo malo que hayas sido sino en lo bueno que es Dios y la grandeza de su amor hacia su vida. Lo que importa para Dios no es lo que usted hizo, sino lo que Cristo hizo por usted en la cruz.

Dios está más interesado en perdonarlo que en condenarlo. A Él le interesa más su futuro que su pasado.

Nuestras heridas

Esto tiene que ver con lo que nos hicieron, con el dolor que es producto de lo que vivimos en relación con otras personas. Algunos lo llaman “experiencias traumáticas”, son experiencias que dejan una marca profunda, una cicatriz en nuestra alma, un quebranto en nuestro corazón.

Heridas producidas generalmente por personas que nosotros amamos. Personas del entorno familiar o que con el pasar del tiempo fuimos conociendo y relacionándonos afectivamente o laboralmente, etc.

Personas que nos lastimaron. Nos trataron mal, abusaron de nosotros, nos difamaron, nos estafaron, nos mintieron, nos engañaron, nos traicionaron, nos defraudaron, nos abandonaron…

Alguien dijo que cuando el diablo quiere amargarte la vida te manda personas y cuando Dios quiere bendecirte también te manda personas. Entonces las mayores bendiciones las experimentamos con gente y las mayores frustraciones también.

En nuestros mejores recuerdos siempre hay personas y en los peores recuerdos, también. Las personas nos bendicen y por otro lado nos hieren. Son una fuente de satisfacción y también de frustración.

Pero Dios quiere que no vivamos esclavos de la gente que nos ha hecho mal en la vida.

¿Cuál es el remedio de Dios?

Efesios 4.31-32: “Abandonen toda amargura, ira y enojo, gritos y calumnias, y toda forma de malicia. Más bien, sean bondadosos y compasivos unos con otros, y perdónense mutuamente, así como Dios los perdonó a ustedes en Cristo.”

Lo que hemos aprendido en el mundo es a guardar rencor, enojo. Aprendimos a amargarnos. Pero ahora en Cristo vamos a aprender a abandonar la amargura, el resentimiento. La vamos a alejar de nosotros para siempre, porque estas posturas no resuelven nada. Al contrario nos atan al pasado y nos hace esclavos de la gente que nos hizo mal.

Pero hoy vamos a abandonar el dolor del pasado, vamos a perdonar y liberarnos.

Dios dice: abandoná la amargura, aprendé de tus heridas, perdoná a los que te lastimaron y seguí adelante.

¿Te tocó vivir una infancia muy dura? La verdad es que no la podés cambiar por más que te amargues. Pero el pasado no tiene que arruinar tu futuro.

Alguien dijo: El dolor es inevitable, pero la miseria es opcional.

Dios no quiere que vivas como una víctima de tu pasado o de las personas que te hicieron mal. Dios quiere que vivas como un más que vencedor.

¿Cómo Jabes pudo liberarse de su dolor?

“E invocó Jabes al Dios de Israel, diciendo: ¡Oh, si me dieras bendición, y ensancharas mi territorio, y si tu mano estuviera conmigo, y me libraras de mal, para que no me dañe! Y le otorgó Dios lo que pidió.”

Jabes pudo experimentar un quiebre en su vida cuando invocó a Dios. Cuando comenzó a orar y a clamar a Dios por un cambio en su vida. La palabra “invocar” en el original tiene que ver no sólo con un clamor, sino con un llamado. Jabes llamó a Dios.

El entendió que el cambio en su vida no se lo podía dar su madre, ni sus hermanos, ni sus amigos, ni su padre, sino solo Dios. Y lo llamó.

El sabía que no ganaba nada con echarle la culpa de lo que vivió a su entorno familiar. El Sabía que su respuesta estaba en Dios.

Para darte un ejemplo: Jabes entendió que podía cambiar su dolor en un dolor de parto.

En un dolor con propósito. Es como que dijo “voy a hacer que de mi dolor nazca algo bueno”. “Voy a transformar mi dolor en un don, en una bendición”.

Y esa es la primera decisión que tomó Jabes. Una decisión que vos también la podés tomar hoy.

Cuando un cuerpo extraño penetra en la ostra, ésta segrega su nácar con capas y más capas para proteger su débil cuerpo. Así se forma la perla; una ostra que no fue herida no puede producir perlas porque las perlas son heridas cicatrizadas. Las perlas nacen del dolor.

Vos hoy tenés que tomar todo el dolor que sufriste y transformarlo en una perla.

El diablo con el dolor te quiso destruir de a poco, te quiso matar. Pero vos vas a llamar a Dios como lo hizo Jabes y vas a transformar ese dolor en un dolor de parto que de nacimiento a un nuevo tiempo lleno de bendición.

El diablo diseñó una cruz para matar a Jesús, pero esa cruz fue la que lo levantó para siempre, porque en Jesús está el poder de transformar la cruz en un instrumento de victoria. Y ese poder está disponible para vos, si como Jabes lo llamás.

Notemos esto. De su dolor Jabes dio a luz cuatro cosas:

1. BENDICIÓN

Jabes ora a Dios y le dice “quiero tu bendición”.

No importa si en mi pasado hay dolor, hay sufrimiento. No importa si mis padres en lugar de abrirme camino me lo cerraron. No importa si nací en un ambiente de pobreza y de miseria. No importa si hubo mucha gente que me hizo mal o poca. Lo que quiero es tu bendición.

Levantá tu voz al cielo y llamá a Dios diciéndole: “Quiero tu bendición, Señor”. Es lo primero que necesito. Ya no quiero más dolor quiero tu bendición.

2. EXPANSIÓN

Esto es lo segundo que le pide Jabes a Dios: “Ensancha mi territorio”.

El dolor te oprime y te limita. Pero en Jabes ocurrió lo opuesto. Porque cuando buscó a Dios y lo llamó no sólo transformó su dolor en bendición sino en algo que le permitió expandirse, crecer, ir más allá.

El dolor le puso límites a tu vida: “esto no podés”, “esto no es para vos”. Pero hoy Dios va a romper esos límites y vas a comenzar a vivir un tiempo de expansión, de crecimiento, de progreso, de bendición.

Voy a explicar algo más en cuanto a esto. Cuando la nación de Israel toma posesión de la tierra prometida. Cada tribu recibió por herencia su territorio y cada familia tuvo su parte. Por lo tanto Jabes no podía pedir más territorio del que tenía. Entonces ¿qué quiso decir cuando le pidió a Dios que ensanchara su territorio?

Creo que implica dos cosas:

 Que Dios le permita crecer y desarrollarse en el territorio que le tocó. El no podía cambiar eso, pero con la bendición de Dios podía prosperar y crecer. Lo que te tocó en la vida vivir, no es excusa para que no puedas expandirte y crecer.

 La segunda opción que tenía Jabes para expandirse era que otros rechazaran lo que habían recibido y de esta manera poder adquirirlo.

Lo que estoy diciendo es que cuando transformas tu dolor en un dolor de parto que da a luz bendición, hay cosas que Dios se las ha querido dar a otros, pero otros la han rechazado y como tú has decidido crecer y avanzar y no quedarte en el dolor, Dios te la va a dar a vos.

3. LA PRESENCIA DE DIOS

Lo tercero que Jabes le pide a Dios es que “su mano esté con él”.

No sólo quería su bendición, no solo quería crecer, quería que la mano de Dios esté sobre su vida.

Jabes quería estar en las manos de Dios.

Una pelota de tenis en mis manos no vale nada, pero en las manos de Federer o Nadal valen millones.

Mi vida en las manos de otros no vale nada, pero en las manos de Dios vale mucho.

Tu vida en las manos de Dios se sana, se libera. No importa el dolor del pasado si ahora tu vida está en sus manos.

4. VICTORIA SOBRE EL MAL

Lo cuarto que Jabes le pide a Dios es “líbrame del mal, para que no me dañe”.

La palabra líbrame o guárdame quiere decir "salida" o "escapatoria". Jabes le está diciendo en su oración: Señor bendíceme y ensancha mi territorio, que mi vida esté en tus manos y cuando venga el mal dame siempre una salida. Cuando venga la prueba, cuando enfrente algún problema, cuando esté en medio de una situación difícil y complicada en la vida, Señor líbrame, mostráme la salida.

¿Sabés que? Siempre, en cada situación, si llamamos a Dios, si ponemos nuestra vida en las manos de Dios, siempre nos indicará la salida.

A la enfermedad que estás sufriendo Dios le ha puesto una puerta de salida. Tu problema familiar también tiene una puerta de salida. Tu situación económica también tiene una salida. Porque Dios te quiere dar la victoria sobre el mal.

¿Sabés que hizo Dios con Jabes? “Y le otorgó Dios lo que pidió.”

Su oración no duró más de un minuto. En un minuto se produjo un quiebre en el tiempo, un quiebre en su vida.

En un minuto con Dios canceló el dolor de años y se abrió camino a un nuevo tiempo. En un minuto con Dios dio a luz su bendición.

El resultado es que Jabes fue más ilustre que sus hermanos.

La palabra “ilustre” significa “honorable, distinguido, rico, persona con gloria y con autoridad”.

Dios puede cambiar tu dolor en gloria, tu vergüenza en honra.

Pero Jabes no habló con su padre, ni con su madre, no guardó rencor ni resentimiento por el pasado que le tocó vivir. Jabes habló con Dios y sabía que sólo Dios podía cambiar su historia.

Dicen los historiadores que Jabes llegó a ser un doctor de la ley, un experto en el tema, al punto tal que su fama atrajo a muchos escribas a su lado y que allí se fundó una ciudad en honor a su nombre. Y en esa ciudad vivían los mejores sabios y entendidos en la ley de Dios.

Hoy vos también podés orar como Jabes. Simplemente tenés que tomar la misma decisión que él tomó: Poner fin a tu dolor.

Si ese dolor fue causado por errores o pecados orá a Dios para que te perdone y te libere de la culpa que pesa sobre tu vida. Si el dolor es producto de experiencias traumáticas que has sufrido, renuncia a toda amargura y resentimiento. Perdoná a los que te lastimaron y hablá con Dios.

Transformá ese dolor en un dolor de parto que de a luz un nuevo tiempo en tu vida.

Hubo un día donde a Jabes ya no se lo relacionó más con la palabra “dolor” se lo llamó “ilustre”.

Y lo que hizo Dios con Jabes, también lo puede hacer con tu vida.

martes, 7 de septiembre de 2010

Mensaje Día del Amigo: El Amor de Dios hacia nosotros

Juan 3.16-17:


Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna. Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para salvarlo por medio de él.

Creo firmemente que la mayor necesidad que tenemos los seres humanos es la de sentirnos amados, sentirnos queridos.

Podemos alcanzar nuestros sueños, lograr nuestras metas, tener una buena profesión, un buen trabajo, recursos económicos, reconocimiento, pero si no nos sentimos amados hay un vacío dentro nuestro muy profundo. Un sentimiento de insatisfacción, una sensación de soledad muy grande aunque estemos rodeados de personas.

La vida está llena de desafíos. Alguien dijo que la vida es una prueba. Siempre hay problemas que resolver, situaciones complicadas que muchas veces exigen más de lo que nosotros podemos dar. Hay momentos donde la enfermedad golpea a una familia, otros donde el matrimonio entra en crisis quizá por el desgaste de una relación que ha sido descuidada, otros momentos donde nosotros como padres entramos en conflicto con nuestros hijos. Y a todo esto podemos agregarle también las pruebas económicas que desestabilizan un hogar y generan un estado de mucha tensión.

Pero, más allá de esto, creo profundamente que los problemas de la vida no son los problemas. Creo que el mayor problema de la vida es no tener a nadie con quién compartirlo. Es enfrentarlos en soledad.

Cuando nos sentimos amados, queridos, tenemos una fuerza extra que nos ayuda a superar cualquier momento duro que la vida pueda poner delante de nosotros.

Y creo firmemente que la iglesia debe ser esa comunidad de amor que llene ese vacío en la vida de las personas.

1 Juan 4.8-11:

El que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor. Así manifestó Dios su amor entre nosotros: en que envió a su Hijo unigénito al mundo para que vivamos por medio de él. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y envió a su Hijo para que fuera ofrecido como sacrificio por el perdón de nuestros pecados. Queridos hermanos, ya que Dios nos ha amado así, también nosotros debemos amarnos los unos a los otros.

Debo reconocer que la iglesia muchas veces a fallado en ser esa comunidad de amor que Dios soñó que sea. La iglesia se ha vuelto una comunidad religiosa y no una comunidad de amor. Y necesitamos trabajar para que esto cambie y la iglesia viva conforme al propósito de Dios.

Pero, aunque la iglesia ha fallado, Dios no ha fallado.

Así manifestó Dios su amor entre nosotros: en que envió a su Hijo unigénito al mundo para que vivamos por medio de él. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y envió a su Hijo para que fuera ofrecido como sacrificio por el perdón de nuestros pecados.

Jesús vino a manifestar el amor de Dios hacia nosotros.

Podría escoger muchos textos de la Biblia que nos hablan del amor de Dios, pero por razón de tiempo solo puedo escoger uno.

Lucas 19.1-10:

Jesús llegó a Jericó y comenzó a cruzar la ciudad. Resulta que había allí un hombre llamado Zaqueo, jefe de los recaudadores de impuestos, que era muy rico. Estaba tratando de ver quién era Jesús, pero la multitud se lo impedía, pues era de baja estatura. Por eso se adelantó corriendo y se subió a un árbol para poder verlo, ya que Jesús iba a pasar por allí. Llegando al lugar, Jesús miró hacia arriba y le dijo: —Zaqueo, baja en seguida. Tengo que quedarme hoy en tu casa. Así que se apresuró a bajar y, muy contento, recibió a Jesús en su casa. Al ver esto, todos empezaron a murmurar: «Ha ido a hospedarse con un pecador.» Pero Zaqueo dijo resueltamente: —Mira, Señor: Ahora mismo voy a dar a los pobres la mitad de mis bienes, y si en algo he defraudado a alguien, le devolveré cuatro veces la cantidad que sea. —Hoy ha llegado la salvación a esta casa —le dijo Jesús—, ya que éste también es hijo de Abraham. Porque el Hijo del hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.

En primer lugar, notemos quién era Zaqueo. Era un hombre que en el área laboral había logrado mucho. Llegó a ser jefe de los recaudadores de impuestos y extremadamente rico.

Me pregunto: ¿Qué lleva a un hombre como Zaqueo a hacer lo que hizo? Correr, adelantarse y subirse a un árbol tan solo para poder ver a Jesús.

Sin duda, que dentro de él había una necesidad profunda, como un vacío existencial. A Zaqueo no lo mueve un problema económico, tampoco lo mueve una enfermedad. El texto no menciona tampoco ningún problema familiar.

A Zaqueo lo moviliza conocer a Jesús. Es como que dentro de él había un faltante y muy dentro de él sabía que Jesús lo podía llenar.

Lo maravilloso del relato es que cuando Jesús lo ve, se detiene y le dice: —Zaqueo, baja en seguida. Tengo que quedarme hoy en tu casa.

La versión Reina Valera traduce las palabras de Jesús de esta manera: -Zaqueo, date prisa, desciende, porque hoy es necesario que pose yo en tu casa.

Jesús pudo pasar de largo, pero no lo hizo, porque allí estaba Zaqueo con una necesidad.

¿Necesidad de qué?

El relato sigue diciendo que luego de esto la gente que rodeaba a Jesús comenzó a murmurar y a decir: «Ha ido a hospedarse con un pecador.»

El tema es que los recaudadores de impuestos eran personas rechazadas por la comunidad y consideradas traidores. Porque eran judíos que trabajaban para el imperio romano y se enriquecían por acciones fraudulentas.

El imperio romano les exigía a los recaudadores cierta cantidad de dinero y ellos tenían que cumplir en recaudar esa cifra. La cuestión es que estos recaudadores siempre cobraban su parte también de allí y esto se prestaba a muchos abusos. Es por eso que ellos en medio de un pueblo pobre ellos se enriquecían desmedidamente.

Sin embargo Jesús ve necesario ir a la casa de Zaqueo y estar con su familia.

Notemos lo que sucede. Cuando Jesús llega, Zaqueo toma una resolución en su vida y dice: —Mira, Señor: Ahora mismo voy a dar a los pobres la mitad de mis bienes, y si en algo he defraudado a alguien, le devolveré cuatro veces la cantidad que sea.

Es interesante recalcar que Jesús no le pidió nada. Esto nace del mismo Zaqueo.

¿Qué llevó a este hombre extremadamente materialista tomar esa decisión, ese cambio de dirección en su vida?

Creo firmemente que Zaqueo se sintió amado y respetado por Jesús. Esto lo ayudo a cambiar y a tomar esa decisión.

Notemos las palabras finales de Jesús: —Hoy ha llegado la salvación a esta casa —le dijo Jesús—, ya que éste también es hijo de Abraham. Porque el Hijo del hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.

Dos cosas:

 Hoy ha llegado la salvación a esta casa. Porque Jesús no vino a condenar sino a salvar. Cuando Zaqueo tomó la decisión de cambiar, la salvación lo alcanzó.

 Porque el hijo del hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido. No dice a los que estaban perdidos. Dice “lo que se había perdido”. Lo que se perdió en primer lugar no son personas, lo que se perdió es el amor y el respeto por las personas.

Jesús dijo: he venido a recuperar lo que se ha perdido. Y lo que se perdió es el amor por la gente, es el respeto, el buen trato. Jesús recuperó a Zaqueo recuperando primero lo que se había perdido: el amor y el respeto.

El amor de Dios puede cambiar cualquier vida y transformar cualquier ambiente.

Un día Jesús llega a Sicar que era una ciudad de Samaria. Los judíos y samaritanos no se trataban entre si. Había un odio y un conflicto racial tremendo entre ellos.

Pero el texto bíblico dice que a Jesús “le era necesario pasar por Samaria” (Juan 4.4). Había una necesidad en el corazón de Jesús de pasar por allí.

¿Por qué? Porque allí había una mujer defraudada de la vida que necesitaba un nuevo comienzo. Una mujer enferma en sus emociones, vacía de amor. Esta mujer iba a buscar agua al poso de Jacob que estaba en las afueras de la ciudad y Jesús allí se sentó a esperarla. Uno de los detalles interesantes de la historia es que todas las mujeres iban a buscar el agua bien temprano a la mañana, pero esta mujer va al mediodía cuando nadie estaba allí. Lo hacía de esta manera para no ser señalada, para no encontrarse con ninguna persona y evitar conflictos. Había convivido con cinco hombres y ahora estaba con el sexto que no era su marido.

Sin embargo Jesús estaba allí, esperándola. Y ese mediodía esta mujer fue transformada por el amor de Dios.

Jesús la trató con amor y habló con ella acerca de su vida. Ese día esa mujer experimenta el perdón de Dios y la sanidad en su área emocional. Esto es así, al punto de que cuando regresa a la ciudad comienza a hablar de Cristo y del encuentro que había tenido con Él. Ese mismo día, por la tarde, esta mujer trae a toda la aldea a los pies de Jesús, y le piden que se quede con ellos. Fue un día de bendición para muchos en aquella aldea de Samaria.

Para terminar: El hombre nunca puede sentirse pleno y completo en la vida sin Jesús.

El apóstol Pablo lo dijo en su libro a los Colosenses.

Colosenses 2.10: y vosotros estáis completos en Él…

La versión PDT, dice: “Ustedes, si tienen a Cristo, lo tienen todo…”

Permítanme compartirle una ilustración.

La herencia del famoso artista:

Hubo una vez una familia compuesta por el padre y su hijo. La madre había fallecido a temprana edad y el padre nunca se volvió a casar sino que vivió para su hijo. Este hombre era un famoso artista y estaba llegando a una edad avanzada.

Amaba profundamente a su hijo y disfrutaban de una relación excelente. Era un hogar lleno de amor, de comprensión, y de ayuda mutua.

Pero un día estalló la guerra. El joven fue llamado a defender su patria. El padre muy acongojado se despidió de su hijo entre lágrimas y besos ya que iba a una misión muy peligrosa, en la cual incluso podía perder la vida.

Una vez en el frente de batalla, el joven conoció a un soldado compañero de guerra y llegaron a ser muy amigos. En los momentos de calma le hablaba de su padre y de lo unidos que eran y del aprecio grande que le tenía.

Un día llego lo inesperado, el hijo del famoso artista quedó muy mal herido, y finalmente muere en los brazos de su amigo. Mientras estaba en agonía le pide a su amigo que cuando la guerra termine, si aún seguía con vida, vaya a visitar a su padre.

Pasó un tiempo, la guerra terminó y el joven que conoció en el campo de batalla, fue a visitar al padre del joven que había muerto. Le contó que había conocido a su hijo y le recordaba lo mucho que su hijo le amaba. También le entregó una hoja de papel algo sucia. Una hoja que su hijo guardaba con mucho afecto. En ella había un retrato del hijo hecho por su padre unos años atrás. El padre llorando la recibió, y el muchacho se fue dándole sus sentidos pésames.

El anciano toma el retrato y lo guarda.

Al pasar los años el anciano murió solo y triste, recordando al hijo que había perdido, al que tanto amó. Quedó todo lo material que poseía: sus riquezas económicas, sus bienes, sus cuadros, etc.

Dejó claramente establecido que en cuanto dejara de existir, todo fuera llevado a remate público y esto se cumplió al pie de la letra.

Había mucha expectativa por que había muchos bienes por rematar.

Empezó la subasta. El martillero lo primero que saca es un cuadro que contenía el papel con el retrato del hijo que había muerto en el campo de batalla y que el soldado amigo le había entregado al anciano padre.

El mismo se encontraba algo arrugado y sucio con la imagen de su hijo al que tanto había amado. Empezó ofreciendo la suma de 10.000 dólares. La gente se reía burlonamente, pues había una cantidad muy grande de interesados por que había pinturas muy valiosas, entre otras cosas.

Pasaron alrededor de 30 minutos, y el martillero seguía ofreciendo el mismo retrato de su hijo amado y fallecido. Molestos los presentes pedían que se dejara de lado ese retrato y empezara a rematar lo más valioso que había dejado.

Pasaron más de 2 horas, y nadie quería comprar el retrato, ya había bajado el valor del mismo a 1.000 dólares. La gente seguía insistiendo en que dejara de lado ese retrato. Siguió pasando el tiempo y bajó el precio a 100 dólares. La gente muy molesta pidió que se rematara ese retrato al final de la subasta.

Entonces, el jardinero del anciano sintió tristeza por ese retrato que tanto había amado su patrón, y ofreció la cantidad pedida de 100 dólares.

El martillero comenzaba a gritar para ver si alguien ofrecía más. Los presentes estaban muy molestos y decían que de una vez se lo vendieran al jardinero.

Entonces, se le entregó el retrato al jardinero, y el martillero explicó que se cerraba la subasta. La gente empezó a reclamar y a gritar de por qué se había cerrado.

Seguido a esto, con voz entrecortada, explicó que el anciano artista dejó establecido que aquella persona que compraba el retrato de su hijo amado, se hacía propietario de toda la herencia y riquezas que él había dejado.

Creo que esta historia ilustra de manera bien clara el mensaje del evangelio.

Es por eso que la Biblia dice: si tienen a Cristo, lo tienen todo… y ustedes están completos en Él…

Romanos 8.32: El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no habrá de darnos generosamente, junto con él, todas las cosas?

La realidad muestra que podemos tener todo pero si no tenemos a Jesús siempre va a haber un vacío existencial dentro nuestro que solo puede ser llenado con su presencia y su amor.

Quizá hay muchas cosas que te faltan, que quisieras tener y hoy no tenés, que quisieras lograr que aún no has logrado, pero TU PRIMERA NECESIDAD es tener a Cristo en tu vida.

No te estoy hablando de creer sino de tener. Muchos creen en Cristo pero no lo tienen.

1 Juan 5.12: El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios, no tiene la vida.

Apocalipsis 3.20: Mira que estoy a la puerta y llamo. Si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré, y cenaré con él, y él conmigo.

Estas son palabras de Jesús a gente que era parte de una iglesia pero que sin embargo carecían de una relación personal con Él. Creían en Cristo, pero Cristo no tenía lugar en sus vidas.

¡Cuántas personas viven de esta manera!

Y Jesús hace una invitación, de la misma manera que se la hizo a Zaqueo. Quiero que me permitas entrar a tu casa, que me permitas entrar y cenar contigo.

La Biblia dice de Zaqueo: Así que se apresuró a bajar y, muy contento, recibió a Jesús en su casa.

Hoy Jesús está delante de ti y vos podés hacer lo mismo que Zaqueo, recibir a Jesús en tu casa. Tu casa hoy es tu corazón, es tu vida. Es el primer lugar donde Jesús quiere habitar.

La vida de Zaqueo fue transformada y Jesús también transformará la tuya.

Hoy es día de salvación.

Oración:

Señor Jesús, hoy entiendo que Tú eres mi primera necesidad y que tenerte a ti es lo más importante en la vida. Hoy puedo ver que Tú me amas tal cual soy y que quieres entrar en mi corazón y transformar mi vida. Quiero recibirte como mi Señor y Salvador, y te pido de todo corazón que perdones mis pecados, que anotes mi nombre en el libro de la vida y a partir de hoy me ayudes a vivir una vida nueva, llena de significado y propósito. Amén.